Evaluar los Riesgos, Evitar las Trampas
Muy a menudo, las empresas sólo perciben los riesgos potenciales una vez que el ERP está instalado. Debes, entonces, hacerte una pregunta: ¿Tengo que adaptarme yo al producto o adaptar el producto a mis necesidades?
No existe una única respuesta, todo es cuestión de equilibrio. Efectivamente hay pocas posibilidades de que la aplicación base responda punto por punto al conjunto de tus necesidades, sin que se hagan algunos retoques en el seno de tu empresa. Por otro lado, aunque sin duda será necesario hacer algunos desarrollos específicos para adaptar la solución, no es deseable que se multipliquen para evitar una situación muy difícil de mantener.
Encontrar el equilibrio justo pasa por un análisis de los procedimientos internos y de la organización. Si existe una distancia demasiado importante entre estos procedimientos y la herramienta, la probabilidad de fracasar es alta. Entonces, hay dos soluciones: volver a considerar nuestra elección de ERP o revisar nuestros procesos internos.
Sin embargo, si hay una “zona de peligro”, está en el inicio, en las fases de estudio y encuadre.
Implícate lo antes posible:
Con el fin de no “sufrir” la solución una vez instalada, es esencial validar la marcha de su desarrollo con el integrador realizando tests regulares por dominio e interdominio.
Análisis de los riesgos del proyecto:
Hay una diferencia entre el momento en que sentimos los riesgos (al final del proyecto) y el momento en el que deberíamos dedicar tiempo a paliarlos (al principio del proyecto). Para que un ERP tenga éxito, debes considerar todos los peligros desde las primeras semanas.









